Por:Julieta Cruz Palavicini
Cuenta la leyenda, esa que pasa de boca en boca, esa que puede causarnos un escalofrió por la columna vertebral en una cálida noche de verano.
Que en la Cuenca del Papaloapan mezcla de culturas, creencias y brujos que ese famoso son jarocho "La Bruja" que ha recorrido el mundo entero, es la historia de una niña marcada por su propia desgracia, las leyendas siempre se cuentan cuando se percibe un aire fresco y un dejo de nerviosismo y esta no es la excepción.
Una noche con luna llena en una terraza de la Perla del Papaloapan, donde convergen las aguas del San Juan con las del Papaloapan, la fresca brisa se cuela por las ventanas, para mitigar el frio se toma un torito de jobo como solo en la Cuenca lo saben preparar, mientras suena el arpa para acompañar al sonero local Andrés "Bizcola", que interpreta las lentas y cadenciosas estrofas del son mas famoso que ha dado Veracruz "La Bruja".
Ay, que bonito es volar A las doce de la noche A las doce de la noche Ay, que bonito es volar Ay, mamá
ay mamá Me agarra la bruja me lleva al cuartel me vuelve maceta me da de comer
Me agarra la bruja me lleva a su casa me vuelve maceta me da calabaza
Y dígame dígame Y dígame usted cuantas criaturitas se ha chupado usted.
Entonces como solo en este pueblo, mitad Patrimonio Cultural de la Humanidad mitad un rincón perdido en el Rio Papaloapan, puede ocurrir las leyendas sobre el origen de algunos versos de "La Bruja", que han sido transmitidos de generación en generación son narrados por el anfitrión de la casa, relatos que escucho de su abuela, la nana y alguna de las tías mayores.
Según la leyenda a principios del siglo pasado, atravesando el majestuoso Río Papaloapan, en los Llanos de la Mulata, en una finca se inicio la construcción de una hermosa casa, con materiales importados de Europa, la familia llego a instalarse huyendo de las fiebres del Puerto de Veracruz.
En el llano de la mulata, quedo el caserón con amplios corredores donde las visitas disfrutaban el panorama de la hermosa Perla del Papaloapan y escuchaban el murmullo de sus ríos.
En la casa moraba Mariana Esteva, muchacha de veinticuatro años, ya solterona para aquella época a pesar de su belleza, quien pasaba sus días escribiendo poemas de amor, a quien no se le conocía novio o amante, pese a la gran cantidad de pretendientes, que se esforzaban por alagarla con flores y serenatas.
Entre los hombres jóvenes que trataban de enamorarla se encontraba uno que se distinguía por porte, tenacidad e insistencia, Julio Lagos, se pasaba tardes enteras tocando la jarana para su amada, componiéndole hermosos versos e invitándola a dar paseos, sin por un instante bajar la resistencia de Mariana ante sus galanteos.
Hasta que una de esas tardes la joven le confeso al joven que lo amaba, advirtiéndole que terminaría por destruirlo, pues ella era una peligrosa bruja, el enamorado hombre tomo a broma las palabras de la doncella, diciéndole aniquílame Mariana, de cualquier manera muero por ti.
Entre sollozos la chica empezó a narrarle a Julio su desdicha, contándole que nació en Alvarado, que sus padres se amaban, siendo ella el fruto de ese amor, . Papá necesitaba viajar mucho por negocios, mi madre se ponía nerviosa conmigo, cuando tenia un año y mi padre emprendería uno de sus largos viajes le suplico que no nos dejara.
Con tan solo un año yo tenia unos largos y afilados colmillos, la angustia envolvía a mi madre, quien ni siquiera se podía acercar a mi para darme de comer, por la tarde fuimos a casa de mis tíos donde mi temerosa madre comento "Veo una negra nube que se acercaba amenazante". Ellos la trataron de calmar su desesperación. Resignada regresó a la casa conmigo entre sus brazos.
Por la noche empezó a soplar el viento del norte, con la angustia reflejada en el rostro mi pobre madre cerro puertas y ventanas, asegurando la entrada principal con un pesado baúl, que mi abuelo había traído de ultramar.
Después de hacer sus oraciones, se acerco a la cuna donde dormía para darme su bendición, encontrando una horrible escena, una enana estaba prendida de mi cuello, tratando de defenderme se abalanzo sobre ella, la enana salto de la cuna sobre mi frágil madre.
Con gran fuerza la empujo contra los espejos del señorial armario austriaco de la recamara, para después huir a toda prisa conmigo en brazos perdiéndose en la sabana. El mal tiempo hizo regresar a mi padre, quien al llegar encontró agonizante a su joven esposa quien con palabras entrecortadas le narro lo sucedido.
Por lo que inmediatamente mi padre, con sus lancheros, recorría sin éxito, la sabana, dos días después mi padre desapareció. Al mes encontraron su cadáver a la orilla del río, enjuto y deshidratado como una ciruela pasa. Diez años de búsqueda de mi persona y al fin unos pescadores me rescataron de las aguas del San Juan donde flotaba, metida en un cayuco. Ellos me llevaron con mis tíos quienes, al no tener hijos, me adoptaron felices.
Desde entonces, recibo la visita de "la enana cara de jaguar", quien en ciertas fechas y en ciertas lunaciones me lleva con ella a la sabana. Ese es, mi amado Julio, el motivo verdadero por el cual mis tíos vinieron a vivir en el aislamiento de los Llanos de la Mulata.
Sintiendo un súbito viento helado, inexplicable en ese atardecer de ardiente verano, el joven enamorado, trémulo se apretó contra el respaldo de la mecedora, para decirle a su amada: -Mi Mariana ¿qué tiene que ver esto con tu amor y con el mío?
-Entiéndeme Julio, no soy humana, terminaré chupándote todo. He sido una estúpida permitiendo que creciera mi pasión por ti.
La joven, con el rostro afilado y pálido, dejó de llorar y calló. Soltó las manos de Julio, acto seguido ante los ojos de su enamorado se convulsiono, poseída por una fuerza maléfica que desfiguraba sus bellísimos rasgos, crispaba su cuerpo y la obligaba a lanzar gritos sobrehumanos.
El sin temor, saltó de su mecedora para envolverla entre sus brazos, reconfortarla con apasionados y largamente contenidos besos y decirle:
-Mariana... Pase lo que pase, yo te amo, te amo...
Ella lentamente empezó a corresponder a las caricias y al arrebato pasional del joven, afirmando con voz desconocida:
-Yo también te amo Julio.
Y entonces con mirada cerrada de jaguar cazador se prendió en el cuello de su ferviente enamorado.
Ay que bonito es volar A las dos de la mañana A las dos de la mañana Ay que bonito es volar ay mamá
Para venir a quedar En los bracitos de Juana En los bracitos de Juana Hasta quisiera llorar Ay mama
Me agarra la bruja Me lleva al cuartel me vuelve maceta me da de comer
Me agarra la bruja me lleva a su casa me vuelve maceta me da calabaza.
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