El homicida Pedro Hernández Hernández argumentó que mató al maestro Tomás Escobar Bravo en venganza porque intentó abusarlo sexualmente, “me arrinconó sobre la pared y me dio
El homicida Pedro Hernández Hernández argumentó que mató al maestro Tomás Escobar Bravo en venganza porque intentó abusarlo sexualmente, “me arrinconó sobre la pared y me dio mucho coraje, por eso le clavé el cuchillo”, confesó en su declaración ministerial.
Pedro Hernández Hernández, de 21 años, con domicilio en calle Julio Martínez número 108, colonia Tierra Blanca El Viejo, dijo que ya en otras ocasiones ha estado detenido por delito de robo, pero siempre ha podido salir bajo fianza.
En la Investigación Ministerial 868/08/II/BR-08 declaró que hace un mes conoció al profesor Tomás Escobar Bravo, de quien sabía era el agente municipal de Piedras Negras y homosexual, “le gustaba andar con chamacos y les pagaba por tener relaciones sexuales, pero a mi nunca me pagó, de hecho sólo una vez tuve relaciones con él”, expresó el detenido.
Contó que el maestro Tomás le había prometido ayudarlo para recuperar a su hija, “he de ver ido a su casa como tres veces y como sabía que el profe era homosexual, con tal de que me ayudara acepté tener relaciones sexuales con él, pero sólo fue una vez y yo era el que lo penetraba”, dijo Pedro.
Recordó que el viernes pasado, como a las 22:00 horas, había quedado de verse con el profesor Tomás en el parque de Piedras Negras, pero antes de hacer contacto con el maestro se encontró a Carlos Uriel Lara Martínez (a) El Huguito, quien aceptó acompañarlo a la casa de don Tomás.
Llegaron ahí como a las 23:30 horas e instantes después de haber entrado a la casa, “el profesor le dijo a El Huguito que fuera a comprar unas gorditas y el chavo se fue, entonces, cuando me quedé sólo, me dijo que El Huguito se esperara en la sala y que yo me metiera a bañar y de ahí pasara a la recámara para poder hablar sobre el asunto”.
Pedro Hernández dijo que cuando estaba en el baño, el profesor le pasó una toalla de color verde, pero ya no lo dejó salir y atrancó la puerta e hizo lo mismo con la puerta de la cocina y de la entrada de la casa, y sacó al Huguito de ahí, diciéndole que esperara en el pasillo.
El detenido recordó que en ese momento el profesor le advirtió que ahora le tocaría a él, “dándome a entender que ahora él me iba a penetrar y que me iba a ayudar con la niña, pero al oir eso me salí del baño y me dirigí hacia la recámara y ahí me quiso agarrar sacando un condón para ponérselo, pero salí corriendo hacia la sala y tomé una mecedora y se la aventé”.
Explicó que el maestro andaba desnudo y al aventarle la mecedora se cayó al piso quedando aturdido por el golpe, “pero de inmediato se levantó y me quiso golpear y entonces le grité a El Huguito que me fuera a ayudar”.
Dijo que tomó un cuchillo que estaba en la mesa y, “como me arrinconó sobre la pared me dio coraje, y le clavé el cuchillo por la cintura del lado izquierdo y se rompió el cuchillo, entonces, al percatarse de esa situación, El Huguito sacó un cuchillo que traía escondido y se lo clavó por la espalda del lado izquierdo, cayendo al suelo”.
Detalló que el profesor empezó a desangrarse e incluso les pedía que lo dejaran, pero como le tenía mucha mohína, “el Huguito me dijo vamos a ponerle esta bolsa (una bolsa negra que había tomado de la cocina) para que se termine de morir, y se la puso y yo se la apreté, luego, entre los dos le pusimos el cojín del sofá en la cara para que dejara de respirar, hasta que dejó de moverse”.
Ya cuando el profesor estaba muerto, Pedro Hernández y Carlos Uriel Lara Martínez se pusieron a buscar las llaves y las encontraron en un cajoncito, “revisé el ropero y de ahí sustraje dos torzales con unas medallas, una esclava y le quité la medalla que traía por los 30 años de servicio en el magisterio, su cartera y 30 mil pesos en efectivo”, relató con cinismo.
Cuando abandonaban la casa tiraron el cuchillo hacia la parte de atrás y se fueron caminando por toda la vía del ferrocarril y luego decidieron tirarse entre las escobillas donde permanecieron hasta las cinco de la mañana, para abordar el camión de La Mixequilla y viajar rumbo a Tierra Blanca, a donde llegaron a las siete de la mañana.
Pedro Hernánez dijo que a El Huguito solamente le dio la morralla, y cada quien se marchó hacia su casa y horas despues, como a las 14:30 horas, fue a buscar a su cómplice a las albercas La River, donde habían quedado de verse para refrescarse un rato.
Ahí estuvieron un rato, platicando con unos chavos, y cuando se dirigían al Súper Ché los detuvo la policía.
En las próximas horas, el agente segundo del Ministerio Público de Boca del Río, Roberto Hiram López Mendoza, determinará la situación jurídica del desempleado Pedro Hernández Hernández y Carlos Uriel Lara Martínez (a) El Huguito, pero seguramente el primero será consignado ante un Juez acusado por los delitos de homicidio calificado y robo.