Migrantes presionan por reforma migratoria
WASHINGTON, Estados Unidos, mar. 12, 2010.- Representantes de numerosas organizaciones que luchan por los derechos de los inmigrantes se dieron cita en las escalinatas del ayuntamiento de Nueva York para convocar a la comunidad a que participe en la gran marcha nacional el próximo 21 de marzo en Washington DC. Unos 200 grupos del estado de NY tienen ya planeado movilizar en 200 autobuses a unas diez mil personas ese día a la capital de Estados Unidos. Se anticipa que asistirán al evento unas cien mil personas: activistas, líderes políticos y religiosos, estudiantes, simpatizantes de los inmigrantes y miles de indocumentados, incluyendo mujeres y niños de todo el país.
La mega marcha organizada por Reforma Inmigración For America tiene un doble objetivo. Primero, exigir que el Congreso deje a un lado la demagogia y apruebe este año, sin más tregua, una reforma migratoria justa e integral para legalizar la situación de unos 12 millones de indocumentados, su mayoría de origen mexicano, que viven y trabajan en Estados Unidos. Segundo, recordarle al presidente Barack Obama, y a sus colegas demócratas, su deuda con los hispanos, quienes en amplia mayoría le dieron su voto en las urnas en noviembre del 2008.
La movilización nacional será una clara y sonora advertencia para quienes buscarán la reelección en noviembre próximo y que hasta ahora no han hecho más que ofrecer discursos demagógicos en torno a la reforma. La Marcha por América, como fue bautizada, está respaldada por más de 700 organizaciones de base y promovida en mensajes de texto y redes sociales como Facebook y Twitter.
Es una idea "que surgió del pueblo" y se alimenta de la frustración de los inmigrantes por las promesas huecas de la Administración, según sus organizadores. La protesta igualmente de las políticas destructivas como redadas y deportaciones que continúan ocurriendo en muchos estados del país.
En febrero de 2009, Obama destacó la necesidad de poner en la mesa el tema de la reforma migratoria. En abril de ese año, su Administración dijo que en mayo comenzarían las negociaciones. Pero al cumplir sus 100 días en la Casa Blanca, no hubo mención de la reforma en la lista de prioridades. Luego vinieron más promesas y reiteraciones de "compromiso", y terminó el año sin la iniciativa.
La percepción que queda es que esta reforma podría convertirse en una causa perdida, no sólo porque sus opositores -especialmente los de ultra derecha del Partido Republicano- manipulan bien el mensaje anti-inmigrante, sino porque los demócratas tampoco hacen nada.
En la primavera de 2006 el llamado "Gigante Indocumentado" despertó con una serie de marchas en las distintas ciudades de Estados Unidos culminado con nacional que no sólo demostró al mundo el creciente poder político de la comunidad inmigrante sino que logró sepultar una medida del Gobierno de George W Bush que criminalizaba la presencia de inmigrantes indocumentados y a quienes les brindaran ayuda.
En esta ocasión, según distintas organizaciones en NY, la comunidad está muy unida y la marcha será el primer paso de un prolongado activismo hasta que Obama apruebe una reforma.
Los organizadores de la marcha señalan que los manifestantes vendrán a Washington en caravanas de autobuses de estados de la costa Este del país y de sitios más lejanos como California, Illinois, Iowa, Michigan, Tennessee y Texas.
En Estados Unidos los hispanos son ya la minoría más amplia sumando unos 47 millones de personas. Por tradición votan por el partido demócrata y Obama obtuvo la amplitud de voto prometiendo entre otras cosas una reforma migratoria en sus primeros años de gobiernos. Nada ocurre ni parece moverse en Washington DC.
Por eso el 21 de marzo el Gigante Invisible se hará visible y volverá a decir que sí se puede y sus simpatizantes, muchos de ellos los hijos de los indocumentados, volverán a recordar a los políticos que hoy marchan pero que mañana votan.
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