Parte Discovery rumbo al espacio

CABO CAÑAVERAL, Estados Unidos, ago. 28, 2009.- Al cabo de tres fallidos intentos, la NASA logró un exitoso lanzamiento de la Misión STS-128 del Transbordador Espacial Discovery en la que por primera vez en la historia de esa agencia, dos de los siete tripulantes son de origen mexicano. En punto de las 11:59 de la noche, tiempo del este, 22:59 tiempo de México, los potentes motores de propulsión lanzaron lenguas de fuego antes de comenzar a elevar con éxito la mole de cientos de toneladas que como una bola incandescente ascendió a 28 mil kilómetros por hora en medio de un gran estruendo ante aplausos, gritos y euforia, catarsis de una tensión alimentada por un largo compás de espera.
Inicialmente programado para la madrugada del martes 25, la amenaza de tormentas eléctricas primero y del mal funcionamiento de una de dos válvulas PV12 para llenado y drenado de Hidrogeno Líquido y Oxígeno, fue pospuesto primero a la madrugada del Miércoles, luego a la del Viernes, hasta salir la medianoche de este mismo día.
Adherido a los gigantescos tanques del explosivo combustible, a manera de un insecto aferrado a su presa, el Discovery de blanco intenso, matizado por luces de la Plataforma 39-A de lanzamiento, fue visitado y revisitado por astronautas ansiosos de conocer el espacio y ascender el peldaño que diferencia a quienes han podido tapar la tierra con el dedo pulgar.
Inmaculado de día, cuando el sol resalta su color blanco en la estructura gris de acero y concreto que lo sostiene y la espectacular de noche, cuando parece flotar en el terciopelo de la noche y estar solo sujetado con rayos de luz, que también semejan chorros de agua de una fuente.
Entre ellos José Hernández, el una vez inquieto niño campesino, tras cuya cara chorreada y sudorosa enfundado en pantalones llenos de lodo por la pizca de cebolla, pepino y tomate, capaz de los más grandes sacrificios, privaciones y estudio para alcanzar la meta de conocer el espacio por primera vez, no sólo como ingeniero de vuelo, con la responsabilidad del despegue y aterrizaje, sino de la transferencia de 7 toneladas de mercancía y revisión del transbordador en el espacio, con brazos mecánicos de la nave y la estación.
También Daniel Olivas, hijo de inmigrantes del estado de Chihuahua, el caminador en Jefe, con 337 horas de vuelo acumuladas en tres viajes anteriores, quién guiará primero a la astronauta estadounidense Nicole Stott y luego al Sueco Christer Fuglesang, a preparar los cables para la transferencia del equipo.
INICIO DE LA JORNADA
El viernes comenzó con la cuenta regresiva. Pete Nikolenko, director del Despegue, ordenó que se removiera la estructura rotatoria para arrancar por cuarta ocasión los preparativos.
La mañana del viernes, sin embargo, se giró una alerta y suspensión inicial por la condición meteorológica, que detuvo el proceso para llenar los tanques de Hidrógeno líquido y oxígeno.
Al mediodía la Comisión de Manejo de la Misión, que encabeza Mike Moses, se reunió, analizó las pruebas hechas a la válvula PV12 (de las que el transbordador tiene dos) y las condiciones del clima y decidieron dar el banderazo verde de Nuevo.
Se procedió al llenado de los tanques. A las 13:00 horas, el comandante Frederick Sturckow, comandante de la Misión STS-128, el piloto Kevin Ford, Patrick Forrester, los mexicoestadounidenses José Hernández y DanielOlivas, Nicole Stott y el sueco Christer Fuglesang, fueron despertados.
Almorzaron a la 13:30 e iniciaron el ritual que cumplieron durante los cuatro días anteriores: examen médico, inspección, recibieron reportes sobre el clima mientras eran encerrados en el Cuarto Blanco de inspección.
Cuando se reanudó el conteo de las 3 horas, con el rostro escondido detrás de Cascos y los voluminosos trajes espaciales de color naranja, los astronautas hicieron su cuarto y final recorrido hacia la nave.
Primero salieron del Cuarto Blanco para tomar un pequeño trailer color plata que los engulló y transportó en medio de grandes medidas de seguridad hacia la plataforma 39-A de lanzamiento, donde una estructura de luces multicolores mantenía en pie al Transcordador Discovery, pegado al tanque de color naranja al centro, escoltado por dos tanques externos de color blanco.
Mientras un ejército de hombres enfundados en trajes de colores naranja y blancos probaba equipos de comunicación y de despresurización y el equipo de manejo de la Misión STS-128 se colocaba atrás del escritorio, los astronautas comenzaron a abordar.
Docenas de camarógrafos corrieron para operar las cámaras de televisión ubicadas en posiciones estratégicas, tomaron sus lugares en la extensa área de prensa, frente a la Plataforma 39-A y todos esperamos el transcurso de las últimas horas.
A las 22:50:37 comenzó el conteo hasta el minuto nueve, momento decisivo del lanzamiento.
Tras cerrar la escotilla del transbordador se procedió a presurizar la cabina, se retiró el brazo de acceso, verificaron las unidades de poder para encender los gigantescos motores, se abrió la ventana de lanzamiento y terminó la revisión de niveles del Oxígeno líquido.
Se purgaron sistemas e hicieron pruebas hasta que un estruendo anunció el encendido de los motores, principio del viaje que en sólo ocho minutos y medio alcanzó una velocidad de 28 mil kilómetros por hora.
Una vez en el espacio el Transbordador Espacial Discovery entrará dos días en órbita hasta encontrar y acoplarse con la Estación Espacial Internacional, a la que entregará siete toneladas de equipo, reemplazará un tanque de Amonia, entregará un módulo que ofrece más espacio para los residentes, equipo de refrigeración, equipo para experimentos a baja temperatura y hasta para hacer ejercicio, así como agua, alimentos y hará algunas reparaciones.
Al cabo de 13 días el transbordador regresará trayendo al astronauta Tim Kopra, quien permaneció ocho meses en la estación y que será sustituido por Nicole Stott, quién permanecerá seis meses.
El Transbordador Espacial Discovery fue el más nuevo en 1984, cuando se unió a la flota formada por el Endevoir y Atlantis. Ahora es uno de los más viejos luego de 37 misiones, 30 a la estación espacial. Ha tenido 216 tripulaciones y ha acumulado 309 horas en el espacio.
Después de esta misión STS-128, el programa del transbordador especial sólo realizará seis más, antes de que se comience a utilizar una versión de las cápsulas Apolo con capacidad hasta para 12 personas, completamente computarizada y con mayores ventajas.
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