"Zotoluco" marcó la diferencia en San Luis
La arena de la plaza de toros de San Luis Potosí, El Paseo Fermín Rivera, ha atestiguado las dos tardes que el matador Eulalio López "Zotoluco" ha instrumentado con una maestría admirable y que deja una diferencia importante en el serial potosino.
El diestro demostró una vez más el gran momento que atraviesa y sin duda las faenas que elaboró quedarán en la memoria de los aficionados que abarrotaron la plaza en las dos tardes que se presentó el torero figura, siendo éstas las dos únicas corridas que registraron un lleno. Sin embargo, siempre existe el negro en el arroz y este año ha sido la ineficacia del juez de plaza, quien no tuvo el suficiente criterio.
LA TARDE DEL 25
Aquella tarde El Paseo lució abarrotado en los tendidos; se lidió un encierro de Bernaldo de Quirós, excelentemente bien presentado y de muy fina lámina, con calidad aunque un poco flojos de fuerza.
"Zotoluco" se enfrentó primeramente a un toro muy rajado, con el que estuvo por encima de él. Faena de oreja que lamentablemente dejó escapar al pincharlo, no así con el descabello que acertó al primer intento. Fue ovacionado en el tercio.
A su segundo toro Eulalio le cuajó una faena de mucho poder y mando, obligando a su socio hasta meterlo en la muleta, luciendo el maestro su sapiencia y paciencia. La faena fue larga, con absoluto éxito y entrega de la gente, quien iba a más, lo mismo que la faena. Inexplicablemente el juez le mandó un aviso, lo cual molestó al público. Siguió toreando el diestro, luego se perfiló para dejar un pinchazo, seguido de un segundo aviso. Estocada sin puntilla fue la rúbrica y la gente le gritó: "!torero, torero¡, pidiendo las orejas, sólo que el juez no concedió nada y le pegaron un broncón. Vuelta con mucha fuerza.
Reseña: Fernando Ochoa, ovación y oreja; Fermín Rivera, indulto y silencio. Al final salió a hombros.
ÚLTIMA DE FERIA
Otro lleno registró la plaza de toros, en la que se lidio una corrida de Espíritu Santo. "Zotoluco" volvió a estar en maestro una vez más, ante un toro que tenia calidad y al que entendió a la perfección, cuajándole una faena con ambas manos que rayó en un gran nivel. Desgraciadamente no remató con la espada, ya que tras un pinchazo hondo en todo lo alto, tuvo que echar mano del descabello acabando con la vida de su enemigo al primer golpe de descabello. No obstante, en los tendidos se desató la petición unánime de las orejas, la cual no pasó desapercibida por el juez y terminó otorgándole la primera oreja de la noche.
Reseña: Gastón Santos, labor silenciada tras dos avisos. Rafael Ortega, oreja; Óscar San Román, ovacionado; Fernando Ochoa, petición que no se concede; Ignacio Garibay, dos orejas.
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