Ex presos cubanos: liberación no garantiza derechos humanos en Cuba
Los disidentes cubanos exiliados esta semana en España recordaron este jueves que su excarcelación no significa necesariamente que en Cuba hayan mejorado los derechos humanos, y han coincidido en señalar que "antes que a nosotros deberían haber liberado a nuestros compañeros enfermos".
En una multitudinaria rueda de prensa en la Asociación de la Prensa de Madrid (APM), seis de los disidentes excarcelados, todos ellos periodistas, han denunciado que "casi la totalidad de los prisioneros en general sufren situaciones pésimas en las cárceles" de la isla.
Uno de ellos, Omar Rodríguez Saludes ha subrayado el grave estado de salud de Guido Sigler Amaya, cuyo hermano, Ariel, abandonó recientemente la cárcel en "pésimo estado".
"Un hombre que era atleta, con altura, y salió totalmente inválido. Es una vergüenza cómo fue tratado", ha dicho.
Los disidentes liberados han recordado también a otros compañeros como Efrén Fernández, "que sufre afecciones en la sangre y en la piel y que está siendo ahora tratado".
"Sería bueno que las autoridades cubanas tuvieran en cuenta la situación de estos hermanos nuestros que quedaron dentro de Cuba. Son ellos lo que debieron haber sido liberados", reiteró Rodríguez Saludes.
Su compañero Julio César Gálvez afirmó que casi la totalidad de los prisioneros, "políticos y comunes", en Cuba sufren las situaciones de falta de higiene en las cárceles.
"Esa situación no es mala, es pésima. Convivimos con ratas, con cucarachas, con alacranes, incluso con excrementos. La comida que se le da a la población penal, el almuerzo está hecho desde las dos o las tres de la madrugada", ha detallado.
Recordó el "caldo de jirafa", denominado así "porque se te estira el cuello de tanto buscar a ver qué tiene dentro", o el agua de cáscara de plátano o de col hervida, además del sebo de res.
Como consecuencia de la mala alimentación y de la falta de salubridad en las prisiones, las enfermedades se hacen allí cada vez más frecuentes y se transmiten entre la población de reclusos.
"Hay casos de dengue, brotes de tuberculosis, edificios con cerca de 1.500 personas afectados por esta enfermedad. Hay celdas de tres metros y medio por tres metros y medio donde hay 36 ó 40 personas, con presos durmiendo en el piso y un sólo tanque de agua que abren una vez al día durante diez minutos", ha descrito Gálvez.
En ese sentido, Normando Hernández ha relatado su experiencia en la cárcel, donde tuvo que convivir con presos infectados con el virus de la tuberculosis, aunque no lo desarrolló.
Sin embargo, la infección le ha dejado como consecuencia fuertes problemas digestivos derivados de la medicación que tuvo que tomar y que su organismo no resistió.
"Los médicos se reunieron conmigo y me dijeron que tuviera cuidado para no desarrollar el virus, porque moriría como un tuberculoso crónico. Yo les replicaba que en mis condiciones eso no era posible", ha recordado.
Al igual que sus compañeros Hernández ha destacado que en Cuba los presos se cansan "de exigir cada día lo que está reglamentado, nada excepcional", mientras las autoridades "hacen oídos sordos a todo tipo de quejas".
"Se genera una apatía entre la población penal que hace que se pierdan las esperanzas, la alegría de vivir y lleguen a atentar contra su vida", ha puntualizado.
El disidente cubano, que ha tenido que ver como otros presos se autolesionaban o se quitaban la vida, ha destacado la "pérdida de valores" como uno de los problemas más grandes que existen en las cárceles de la isla.
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